......

domingo, 10 de octubre de 2010

¿GRUPOS FEMINISTAS APOYAN EL SALÓN ERÓTICO ?

El viernes recibí un SMS de una amiga, en el que me alertaba de unas declaraciones en el diario El Comercio de Gijón, sobre el apoyo feminista al salón erótico, que se celebrará en el Recinto Ferial Luis Adaro de Gijón, recinto particularmente querido por la ciudadanía gijonesa, la misma ciudadanía que está manifestando su rechazo a que sea la sede de dicho “festival”.

El titular es escandalosamente estúpido: Grupos feministas apoyan el salón erótico y resaltan su enfoque educativo. Los mismos diarios que ocultan sistemáticamente las observaciones feministas, ahora, a unas declaraciones tomadas a tres mujeres, que después de todo hablan a título particular, se las pone en gran titular y se las hace responsables del pensamiento feminista gijonés sobre este desagradable asunto.

Leyendo las declaraciones, lo que se nota es que las entrevistadas luchan entre la ignominia de la cosa pornográfica y su iniquidad, y su deseo de trasladar a la gente normal y corriente su aceptación de la sexualidad.

Este “festival” no está diseñado por un equipo de psicólogas y psicólogos, ni de educadoras y educadores para que las personas podamos relacionarnos como tales, es decir, como personas en el ámbito de la sexualidad. No. Está promovido por los ahora llamados “empresarios del sexo”, sujetos que siempre han sido llamados chulo putas, rufianes o, cuando queremos ponernos en plan fino, proxenetas, no empresarios, no gente buena y trabajadora, sino explotadores. Yo misma he escuchado a uno de los “empresarios” de un prostíbulo de la ciudad explicando en la radio las excelencias de semejante asunto. Lo que trato de decir es que no es una “industria”, llevada por alguien distinto a estos tipos de los que, es curioso, solo sé esos tres nombres, cuando de las prostitutas sabemos todo el mundo un montón, entre otras cosas, porque ellos, incluso los premios Nobel de literatura, se dedican a escribirlos y emplearlos todos.

Cuando yo era una niña, en 1964, salió al misérrimo mercado cultural español, en la editorial Lumen, el libro “Izas, Rabizas, Colipoterras, Purgamanderas y Putarazanas.” de Cela, porque era amigo de Fraga Iribarne y se publicaba en una edición cara, así que la censura le dio paso. El texto se completaba con fotografías de Joan Colom.

Aunque no pude leerlo, recuerden que las cosas por aquel entonces no eran como ahora, supe perfectamente cuál era el contenido del libro, que fue muy famoso y del que todo el mundo hablaba sotto voce: el “gran literato” ponía uno detrás de otro los nombres que a lo largo del tiempo se les había puesto a las putas, y lo hacía clasificando según la antigüedad. Como ven “la investigación” era interesantísima. El resultado de todo eso fue un escándalo, porque las prostitutas se sintieron ofendidas por los textos de Cela y las fotos de Colom y una de ellas estuvo a punto de querellarse, por lo que Colom abandonó la fotografía hasta los años ochenta. En el 2002 se le concedió el Premio Nacional de Fotografía, otorgado por el Director General pertinente y unos cuantos cargos y artistas más. Por este motivo, ese mismo “Izas, rabizas…” aumenta de valor, según los comentaristas de la cosa cultural, al ser obra de un Premio Nobel de Literatura y un Premio Nacional de Fotografía.

Y hablando de premios Nobeles a sujetos indignos de él, tenemos uno bien recientito al autor de “Pantaleón y las visitadoras”, novela en la que se pasa todo el rato echando cuentas de cuantas putas debe llevar a un destacamento, cuantos “servicios” deben realizar cada una y cuantos minutos deben emplear por “servicio”.

Créanme, sobre a quién y porqué se otorgan los premios hay que reflexionar.

Pero esta nota no va de premios, sino de explotación sexual. La pretensión de que esta “industria” es una industria como otra cualquiera y de que es legítimo el interés por lo erótico, no debe confundirnos: esta industria no favorece la sexualidad y el erotismo, lo que hace es decir: no te preocupes por nada, puedes ser un tipo egoísta, agresivo, repugnante, pervertido, no importa, puedes comprar a un chico o a una chica por un tiempo y hacer lo que te venga en gana, sin tener que preocuparte por las necesidades de la otra persona, porque no cuentan, porque no son personas, porque se trata de una cuestión mercantil.

Por si fuera poco, también nos ahorramos, además de la educación sentimental y sexual que se debe dar a las personas en una sociedad como la nuestra, la educación acerca de los modos del buen vivir: no importa que bebas alcohol y consumas drogas, aunque, efectivamente producen impotencia y falta de sensaciones, porque nosotros te proporcionamos, además de putos y putas, aparatos, fármacos, imágenes, y cuando son poco efectivas vamos más allá y empleamos a menores y hacemos snuff movies.

Las feministas no consideramos que la sexualidad o el erotismo sean malos, consideramos que son un derecho, pero lo distinguimos de la pornografía, de la prostitución y consideramos que todo lo que rodea a la industria del sexo es un escamoteo de este derecho que tenemos a una sexualidad humana, libre, gratificante, compartida.

2 comentarios:

Belén Suárez Prieto dijo...

Nieves, sólo quiero hacerte un comentario respecto a la forma de tu texto, no respecto al fondo.
Hubiera sido ideal que, cuando citas las declaraciones recogidas por "El Comercio", hubieras puesto un enlace a la noticia.
Un abrazo.

Nieves Fernández González dijo...

Muchas gracias por recordármelo. Ya he puesto el enlace.