
Comienza cuestionando su merecimiento del Premio Nobel y lo achaca al personaje, del que luego dirá que está cuidadosamente fingido por Mistral, y de paso asevera que era una “discreta poetisa posmodernista”.
Como su opinión le parece poco, se explaya en las descalificaciones que sobre ella vierte Francisco Ayala, a las que califica de “retrato impiadoso”, pero que no nos ahorra y difunde.
Para explicarse y explicarnos cómo es posible que Gabriela Mistral que fue una niña de extracción humilde, con padre alcohólico y maltratador, consigue ser maestra, entrar en la diplomacia, viajar por todo el mundo y recibir el Nobel de Literatura, recurre al también escritor Francisco Ayala, que no consiguió el Nobel y que achaca los innegables logros de Gabriela Mistral “a su destreza manipuladora” y a toda una serie de imperdonables defectos.
Malo que Ayala escriba esas cosas, malo que García las repita, pero es aún peor que a la hora de hacer una simple reseña de un libro que sale al mercado, se prevenga, gratis, contra la autora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario